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Encontrar la felicidad en tiempos difíciles
"Si quieres ser feliz, sélo". – León Tolstói Están pasando muchas cosas en el mundo hoy en día. Una pandemia global, inundaciones, incendios masivos, colapsos económicos y guerras, por nombrar algunos. Todo esto puede influir fácilmente en cómo nos sentimos. Entonces, ¿cómo encontramos la felicidad en tiempos difíciles, especialmente cuando la felicidad parece [...]
19 de agosto de 2021·Luis Miguel Gallardo·6 min de lectura
AI insights
“Si quieres ser feliz, sélo.” – León Tolstói
Están pasando muchas cosas en el mundo hoy en día. Una pandemia global, inundaciones, incendios masivos, colapsos económicos y guerras, por nombrar algunos. Todo esto puede influir fácilmente en cómo nos sentimos. Entonces, ¿cómo encontramos la felicidad en tiempos difíciles, especialmente cuando la felicidad parece depender precisamente de cómo nos sentimos?
Una parte integral del ser humano es experimentar las dificultades que la vida nos depara. A veces estamos preparados para ellas, pero la mayoría de las veces, nos toman completamente por sorpresa. Aunque es imposible controlar totalmente todo lo que nos sucede en la vida, al menos podemos controlar nuestras reacciones emocionales ante cualquier desafío que enfrentemos.
Cuando nos ocurre algo terrible, es perfectamente normal reaccionar con frustración, ira, tristeza o ansiedad. En tiempos convulsos, estas emociones son naturales y previsibles. Sin embargo, el problema surge cuando empezamos a obsesionarnos con lo mal que nos sentimos. Aunque encontrar la felicidad en tiempos infelices pueda parecer descabellado, a menudo es qué y cuándo más la necesitamos.
Flexibilidad Psicológica
Puede parecerle curioso, pero los tiempos difíciles y las experiencias desafiantes pueden ayudarle realmente a encontrar la felicidad, cuando se tiene una mentalidad positiva. Un estudio de 2010 descubrió que la llamada flexibilidad psicológica es la clave de este problema. La flexibilidad psicológica es la capacidad de tener una mente abierta y adaptarse a las exigencias de la vida, lo que puede beneficiar nuestro bienestar psicológico.
Según otro estudio, quienes muestran esa resiliencia (la capacidad de resistir y adaptarse a los retos de la vida) también pueden experimentar una mayor satisfacción vital. El estudio demostró que los más resilientes también declaran una mayor satisfacción con la vida y control sobre sus sentimientos y mentalidad. El autoestima y la autorregulación son dos componentes cruciales para superar los tiempos difíciles y mejorar la calidad de vida.
Entonces, ¿qué puede hacer si se siente atrapado en el bucle de pensamientos infelices en medio de tantas cosas deprimentes a su alrededor? La respuesta es sencilla: haga cosas que le hagan sentirse bien. Por pequeña que sea la acción que quiera realizar, si le aporta felicidad, puede acortar su tiempo de sufrimiento. En otras palabras, convierta la felicidad en su responsabilidad.
De hecho, la felicidad es un estado mental que fluctúa con nuestro estado de ánimo, pero también es algo que podemos controlar. Encontrar la felicidad puede ser tan fácil o tan difícil porque es una elección que hay que tomar cada día. Sin embargo, como cualquier otra cosa que merezca la pena, la felicidad requiere trabajo y dedicación.
Considere los siguientes pasos que puede dar para sentirse más feliz cuando los tiempos son difíciles:
1. Rodéese de familiares y amigos.
Los seres humanos no están programados para afrontar solos las dificultades de la vida. Somos criaturas sociales y anhelamos la conexión. También nos beneficiamos de ella, sobre todo cuando pasamos por una mala racha. Estar con las personas que queremos y que nos importan puede aumentar nuestra autoestima, mejorar la salud mental, promover comportamientos saludables y ayudarnos a gestionar mejor el estrés.
La familia y los amigos deben levantarnos el ánimo, provocarnos alegría y mejorar nuestras vidas solo con estar ahí, y viceversa. Porque la felicidad no consiste solo en sentirse bien uno mismo, sino también en la felicidad de los que nos rodean. Puede planear una visita para ver a sus seres queridos tras semanas sin verlos, escribir un mensaje a alguien que necesite un extra de amor y apoyo ahora mismo, donar a una organización benéfica o ser voluntario, o ser el hombro sobre el que alguien pueda llorar. Al fin y al cabo, la conexión humana es lo que hace que la vida valga la pena.
2. Disfrute de las cosas sencillas de la vida.
Los placeres más sencillos de la vida requieren muy poco de nosotros. No necesitamos cosas caras ni lujosos días de spa para aportar alegría a nuestras vidas. Lo positivo de ser feliz cuando los tiempos son difíciles es que apreciamos más los placeres sencillos que antes de la experiencia negativa. Las dificultades nos hacen estar agradecidos por las cosas que ya tenemos.
Despiértese y disfrute del aroma de una buena taza de café y del sol en su cara, dé un paseo por la naturaleza, dedíquese a la jardinería, pase tiempo con sus seres queridos, abrace a sus mascotas y practique la gratitud.
3. Haga el bien
Hacer buenas acciones por los demás es una de las formas más eficaces de sentirse más feliz. Dejar de centrarnos en nosotros mismos y hacer algo bueno por los demás puede levantarnos el ánimo, independientemente de los retos a los que nos enfrentemos. No solo nos evita la preocupación constante, sino que nos permite experimentar la felicidad que conlleva alegrar el día a otra persona.
No hace falta hacer grandes gestos; incluso las cosas pequeñas y sencillas pueden tener un impacto significativo en los demás. Charle con sus vecinos mayores, haga un cumplido a alguien o hágale saber a un amigo lo mucho que significa para usted. Esas cosas levantan el ánimo al instante para ambas partes.
4. Manténgase presente practicando mindfulness.
Cuando los tiempos son difíciles, nos sentimos más ansiosos por nuestro futuro incierto y rumiamos sobre nuestro pasado, lamentándolo por tantas cosas. Pero la felicidad solo existe en el presente, y tenemos que practicar el permanecer allí el tiempo suficiente para experimentarla. La herramienta adecuada para ello es el mindfulness.
El mindfulness puede ayudarnos a mejorar nuestro bienestar emocional, ya que nos sitúa en el momento presente. Practicar mindfulness nos ayuda a ser más conscientes de nuestros pensamientos, permitiéndonos reconocer y neutralizar los pensamientos negativos en lugar de dejar que se enconen en nuestro interior. El mindfulness puede ser especialmente útil en los momentos de infelicidad.
5. No se fije expectativas poco realistas.
Cuando creamos expectativas poco realistas sobre nosotros mismos, nos fijamos objetivos que no nos conducirán a la felicidad ni a la plenitud. Nos estamos abocando al agotamiento. Al atravesar momentos difíciles, es crucial evitar quedarse estancado.
Planifique objetivos pequeños y alcanzables. Hágalos lo más específicos posible. Cuanto más sencillos sean los planes, mayores serán sus posibilidades de lograrlos. Una vez que alcance un objetivo, por pequeño que parezca, celebre su éxito.
Recuerde que su control es limitado. Céntrese en fortalecer su cuerpo y su mente mediante el ejercicio, el mindfulness, la meditación y una buena nutrición para estar preparado para afrontar cualquier reto que se le presente. Además, cuando se está sano de cuerpo y mente, se puede ayudar a los demás.
6. ¡Diviértase!
Cuando la gente está bajo estrés, todo parece demasiado abrumador. Nuestro estado de ánimo y energía están bajos. Nuestras cargas pueden sentirse tan pesadas que podemos perder la motivación para salir del bache. Estos son los momentos en los que la diversión es más importante. Hacer algo que nos involucre positivamente es una excelente distracción de nuestras preocupaciones (¡y todos necesitamos ese tiempo de descanso!) y nos permite disfrutar de nuestra vida a pesar de nuestros problemas. Además, nos hace sentir bien, lo que a su vez puede ponernos en un estado mental positivo.
La felicidad no depende de factores externos como el dinero o la fama; viene del interior. Es un sentimiento que queremos cultivar en nuestras vidas. Por muy mal que parezcan las cosas en el mundo, la felicidad y la alegría siempre son posibles. Depende de cada individuo cómo las cultiva y, especialmente, cómo las conserva.
Lea la parte 4 de la serie – ¿Podemos crear una sociedad feliz?
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