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Feliz e Infeliz
Las emociones humanas son una mezcla caótica de pensamientos y sentimientos enredados, (im)puros, profundos y a menudo contradictorios, como todo lo demás en nuestras vidas. Según una investigación, las emociones y efectos positivos y negativos pueden coexistir en nuestros cerebros de forma relativamente independiente entre sí. Esta investigación nos dice
19 de agosto de 2021·Luis Miguel Gallardo·3 min de lectura
AI insights
Las emociones humanas son una mezcla caótica de pensamientos y sentimientos enredados, (im)puros, profundos y a menudo contradictorios, como todo lo demás en nuestras vidas. Según una investigación, las emociones y efectos positivos y negativos pueden coexistir en nuestros cerebros de forma relativamente independiente entre sí. Esta investigación nos dice que el hemisferio derecho procesa preferentemente las emociones negativas, mientras que las emociones positivas son gestionadas por el lado izquierdo del cerebro.
Vale la pena saber que, biológicamente hablando, los seres humanos no están diseñados para ser felices. Suena increíble, ¿verdad? Sin embargo, es cierto. Los humanos están diseñados para sobrevivir y reproducirse, no para ser felices. Estas son, sin duda, tareas desafiantes. Los humanos están hechos para luchar, combatir y esforzarse, buscar seguridad y gratificación, combatir amenazas y evitar ser heridos. Sin embargo, esto no nos impide querer ser felices.
La felicidad suele situarse en la cima de las metas personales, muy por encima de los éxitos materiales. Incluso de niños, lo que más deseamos es escuchar historias que terminen con un "felices para siempre". Al mismo tiempo, la felicidad suele ser esquiva y difícil de alcanzar, por lo que tendemos a cuestionarnos si alguna vez seremos felices. La respuesta depende de lo que entendamos por felicidad.
¿Estamos hechos para ser positivos todo el tiempo? Pues no. Pero ¿estamos hechos para vivir vidas significativas? Ciertamente sí. Aunque esta investigación muestra que las probabilidades pueden no estar a nuestro favor, eso no significa que no debamos esforzarnos por vivir vidas plenas y con sentido. Como ocurre con todo lo demás, la felicidad requiere un esfuerzo continuo.
Dos Enfoques de la Felicidad
Existen dos enfoques generales para alcanzar la felicidad: un enfoque hedónico, orientado al placer, y uno eudaimónico, plenamente realizado. Uno promueve la idea de ser feliz cuando nos sentimos alegres. El otro explica que no hace falta sentirse alegre para ser verdaderamente feliz.
Cuando se trata del enfoque hedónico, las cosas son bastante obvias. Este enfoque se caracteriza por la búsqueda del placer y la evitación o minimización del sufrimiento. Pero, si la felicidad significa perseguir emociones positivas y evitar las negativas, estamos condenados a perseguirlas por siempre. Recuerda, la evolución nos ha moldeado de esta manera.
No es normal ni posible sentir solo emociones positivas, ni tampoco es necesario. Las emociones negativas desempeñan papeles vitales en nuestra vida, y eliminarlas puede hacernos más daño que bien.
Por otro lado, el enfoque eudaimónico de la felicidad tiene menos que ver con sentirse bien y más con intentar SER bueno. Citando a los investigadores Richard M. Ryan y Edward L. Deci: "El bienestar no es tanto el resultado o el estado final como lo es un proceso de cumplir o realizar el propio daimón o la verdadera naturaleza, es decir, de realizar los potenciales virtuosos de uno mismo y vivir como se pretendía inherentemente vivir".
Esto puede sonar desalentador porque la mayoría de nosotros estamos concentrados en cumplir con nuestras obligaciones diarias en lugar de pensar en nuestro potencial virtuoso. ¡Pero aquí reside la maravilla de una vida con sentido! Como dice el famoso psicólogo David Fieldman: "Las formas más satisfactorias de significado pueden florecer no cuando las perseguimos directamente, sino cuando en su lugar buscamos el amor, la belleza y la justicia".
El secreto de una vida feliz y significativa es recordarnos cada día hacer lo correcto, amar, ayudar a los demás y buscar diferentes experiencias mientras aprendemos de las negativas. El enfoque eudaimónico de la felicidad nos enseña esta regla fundamental: la felicidad no es una meta, sino una forma de vida.
Lee la parte 3 de la serie - Encontrar la felicidad en tiempos difíciles
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