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Cómo entrar en el estado de 'Fascinación Suave' y la sanación definitiva

Cuando nos acercamos a la naturaleza —ya sea un desierto virgen o un árbol en el patio trasero— le hacemos un favor a nuestros cerebros estresados. – David Strayer Nuestras mentes están más ocupadas que nunca. Estamos constantemente bombardeados con hechos y pseudofechos, rumores y noticias. El mundo moderno en el que vivimos nos obliga a estar con

28 de enero de 2022·Luis Miguel Gallardo·5 min de lectura

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Cuando nos acercamos a la naturaleza —ya sea un desierto virgen o un árbol en el patio trasero— le hacemos un favor a nuestros cerebros estresados. – David Strayer

Nuestras mentes se han vuelto más ocupadas que nunca. Estamos constantemente bombardeados por hechos y pseudofechos, rumores y noticias. El mundo moderno en el que vivimos nos obliga a estar conectados todo el tiempo, lo cual puede ser bastante perjudicial para nuestra salud. A menudo nos sentimos abrumados, confundidos y hartos.

Probablemente sepas de lo que hablo: esa sensación de tener algodón dentro de la cabeza. Una especie de niebla mental que hace que incluso las actividades más sencillas resulten difíciles de realizar. Hoy en día, estamos más cansados, somos más olvidadizos y estamos preocupados por inquietudes innecesarias sobre los mismos problemas de siempre sin tener un descanso. Sin embargo, la capacidad de concentración de nuestra mente es limitada, y excederse provoca inevitablemente fatiga física y mental (atencional).

Fatiga de la Atención

Hagamos un pequeño experimento: toma una linterna y apunta a una pared. Si caminas hacia ella sosteniendo la linterna, la luz se contraerá. Cuanto más te acerques, más concentrado estará el haz de luz. Una vez que llegues a una pulgada de la pared, el haz de luz se convertirá en un círculo brillante y cerrado.

Nuestra atención se parece mucho a este haz de luz. Podemos enfocarla intensamente en algo o relajarla, permitiendo que se difunda. Según una investigación sobre varios tipos de atención, se estableció que algunos tipos de atención pueden cansar nuestro cerebro y contribuir al aumento del estrés, la ansiedad y otros problemas de salud. Por otro lado, las actividades que suavizan y amplían nuestra atención pueden revitalizar nuestro cerebro y promover el bienestar cognitivo y psicológico.

Cada vez que dirigimos nuestra atención a algo, se requiere un esfuerzo. Más aún, se requiere esfuerzo cuando lidiamos con distracciones o un tema aburrido. Como señala la investigación mencionada, nuestra atención puede agotarse y, cuando eso sucede, muchas cosas pueden salir mal. Por ejemplo, nuestra capacidad de concentración disminuye, así como nuestra voluntad y nuestra capacidad de toma de decisiones. La fatiga de la atención también puede causar estrés y agotamiento (burnout).

El bullicioso entorno urbano en el que vivimos, la multitarea, los ruidos fuertes, las distracciones y el mal sueño también fomentan la fatiga de la atención. Por el contrario, algunas actividades pueden revitalizar nuestro cerebro de una manera que apoya la atención dirigida, y una de las más eficaces es pasar tiempo en la naturaleza.

Fascinación Suave

Según un estudio, lo que hace que el entorno natural sea tan restaurador es la mezcla de atraer la atención involuntaria de forma suave y, al mismo tiempo, limitar la necesidad de atención dirigida. La naturaleza parece dar en el clavo. Este estado se denomina fascinación suave.

La fascinación suave puede definirse como la atención mantenida por una actividad menos activa o estimulante que brinda la oportunidad de reflexionar e introspeccionar. La fascinación suave implica reflexión y permite dar sentido a las cosas, a diferencia de la fascinación dura, que se centra en las tareas, el entretenimiento y la reducción del aburrimiento.

La idea que subyace a la fascinación suave es que nuestras mentes requieren momentos de inactividad en los que nuestra atención esté enfocada suavemente (por ejemplo, durante la meditación o pasando tiempo al aire libre) en lugar de enfocada intensamente mientras agotamos la energía mental, como ocurre al trabajar duro para cumplir una fecha límite o al hacer ejercicio vigoroso. 

Cuando practicamos la fascinación suave en la naturaleza, nos permitimos hacer una pausa y, al pasar tiempo en un entorno tan reparador, invitamos inconscientemente a nuevas ideas, oportunidades, soluciones, sanación y alineación con algo mucho más grande que nosotros.

Invitamos a las cosas a venir a nosotros en lugar de perseguirlas con esfuerzo. Es un estado de amabilidad, compasión y sabiduría, que va mucho más allá de la inteligencia racional del estado de enfoque intenso. Aunque la fascinación dura puede aportarnos efectividad, la fascinación suave nos aporta eficiencia, ayudándonos a alcanzar el resultado deseado sin malgastar nuestro tiempo, energía o recursos. Este estado es más intuitivo y está alineado con nuestro corazón y nuestra alma. 

Experimentar el estado de atención sin esfuerzo puede ocurrir de muchas maneras: caminando por el bosque, haciendo senderismo por una ruta, sentándose en el parque o junto a un arroyo observando el agua caer y tropezar con las rocas. La experiencia de estar a solas en la naturaleza es transformadora y puede hacer que nuestro estado emocional se eleve y nuestro equilibrio mental se restaure. 

El poder reparador del entorno natural no es algo descubierto recientemente. Aunque puede ser algo nuevo para los científicos, los filósofos, escritores y poetas conocen esto desde hace mucho tiempo. Frank Lloyd Wright dijo la famosa frase: 'Estudia la naturaleza, ama la naturaleza, mantente cerca de la naturaleza. Nunca te fallará'. Maxime Lagace dijo: 'Al descubrir la naturaleza, te descubres a ti mismo', señalando la capacidad de la naturaleza para hacernos volver a centrarnos en nosotros mismos. Henry David Thoreau escribió: 'Creo que no puedo conservar mi salud y mis ánimos a menos que pase al menos cuatro horas diarias deambulando por los bosques y por las colinas y campos, absolutamente libre de todo compromiso mundano'. Ciertamente estaban en lo cierto.

Hoy en día, tantas influencias externas nos mantienen encerrados, lejos de los poderes terapéuticos de la naturaleza. Escapar del mundo moderno y de las presiones diarias para disfrutar de la naturaleza, aunque sólo sea por un par de minutos, es vital para nuestra salud física y mental y puede darnos el impulso tan necesario para rendir en nuestra vida cotidiana. Por lo tanto, ponte los zapatos y sal para enraizarte, recalibrarte y resetearte emocionalmente. En otras palabras, ¡responde a la llamada de la naturaleza y disfruta!

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